viernes, 7 de noviembre de 2008

NOVEDAD DE SERGIO TÉLLEZ-PON

Vigoroso librito de primeros amores y primeros aullidos, No recuerdo el amor sino el deseo l(Quimera, 2008) logra, en su frescura inaugural, conciliar las más variadas vocaciones vitales y artísticas, gracias a su maestría y limpidez formales, y al decidido tono personal de su voz lírica, capaz de lo sentencioso, lo sibilino, lo vitalista, lo estético, lo delirante.
Poesía del lenguaje y de la imaginación, pero sobre todo de sus episodios íntimos y terrestres, a corazón abierto (pero en versos decantados), este libro acoge -como si varios tomos que se refractaran y condensaran en un rápido mosaico mínimo- multitud de tonos, de voces y de intereses apasionadísimos, que intercambian guiños poliédricos. Logra así, felizmente, la esctricta poesía-del-poema, pero también, y en buena hora, la poesía-del-poeta-mismo y de su minuciosa verdad juvenil, concreta, en carne viva.
Artífice y aventurero desaforado -pero de atar- de su vida y de sus versos; onírico romántico y callejero simbolista (incluso con cierta nostalgia cancionera); caótico coloquial y sensato hipermetafórico; entusiasta carnal y desesperado del espíritu, Sergio Téllez-Pon ha decidido no sacrificar ninguna de las numerosas y entusiastas señales de su identidad, apostándole incluso a la furia, al caos y al trance: a una toda-la-lira que sea toda-la-entraña.
Libro exultante de salmos de dolor, de lubricidad, de ensueños, de caos. Declaración de amor loco a la loca poesía misma. Pero sobre todo un oratorio terco en radical defensa del deseo (múltiple, exasperado y hasta pirotécnico en su lenguaje enardecido) entre las mallas de la desrealidad y la desesperanza.